Historia

Desde su génesis la Universidad Austral de Chile ha declarado en sus documentos normativos (estatutos, decretos, resoluciones) que la actividad de investigación es una de las prioridades del quehacer de la Corporación. La investigación inicialmente fue impulsada por el propio interés del académico y en 1976 se da la institucionalización actual de esta actividad, con la creación de una Dirección de Investigación dependiente de la Vicerrectoría Académica[1].
La base fundacional de la UACh estuvo orientada a la formación de recursos humanos en las ciencias silvoagropecuarias y posteriormente medicina, lo que sumado al contexto regional de su inserción, potenciaría el área biológica.

La “Política Universitaria de Autofinanciamiento”[2], implantada por el gobierno nacional en 1980, desencadena una transformación de las estructuras internas de la UACh con el fin de ajustarla a los requerimientos de obtener fondos para sus actividades. La respuesta institucional a esta nueva exigencia se evidencia en septiembre de 1981 cuando se fusionó la Dirección de Investigación con la Dirección de Desarrollo, formándose la Dirección de Investigación y Desarrollo [3] (DID) que se desempeña como tal hasta la fecha.

Aunque los fondos otorgados por la Corporación a la Dirección de Investigación y Desarrollo eran escasos, la Universidad tuvo un crecimiento sostenido en la obtención de recursos a través de proyectos de fondos nacionales concursables y otros. De este modo, la Universidad se ubicó entre las tres primeras en captación de recursos externos entre los años 1987 y 1988, incrementándose el total de recursos obtenidos para la investigación a partir del año 1988.

Uno de los mecanismos centrales para el estímulo de una investigación de excelencia ha sido el Reglamento de Carrera Académica que evalúa a los académicos en términos de su productividad científica, traducida por la Comisión Central de Promociones en número de proyectos y publicaciones en revistas de corriente principal. Para avanzar en la carrera académica a categorías superiores, junto a la actividad docente los académicos deben demostrar una relevante participación en la actividad de investigación científica; la jerarquización académica es rigurosa y está sustentada en un alto reconocimiento de la productividad científica.

Desde su fundación la Universidad ha estimulado un perfeccionamiento del cuerpo académico para que opte a grados de Magíster y Doctorado. Como consecuencia de este perfeccionamiento hay varios programas de postgrado acreditados por CONICYT, lo que a su vez permite contar con un mayor potencial para realizar actividades de investigación de buen nivel académico.

[1] Decreto Nº 056, junio de 1976.
[2] Política de Autofinanciamiento Universitaria, DL Nº 3541 de 1980
[3] Decreto Nº 353, septiembre de 1981.